Visita al Comedor Pan y Vida San Nicolas, Bogotá, Colombia.- reflección de Daniel Moya

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Julio 2009

Comedor Pan y Vida en San Nicolás

El comedor Pan y Vida en San Nicolás es un ministerio de la Iglesia Menonita para niños y niñas del sector brindándoles acompañamiento en sus tareas escolares, haciendo devocionales y otras actividades, y se reparte un almuerzo diario. Últimamente el comedor ha acogido a jóvenes del sector que buscan un espacio para compartir entre ellos y hacer otras actividades como el “break dancing”.


Con los niños y la niñas

Visité por primera vez el Comedor San Nicolás el viernes de la semana pasada. La familia Yoder de los Estados Unidos, Santiago Stucky, y yo hicimos la visita a este comedor, que es una casa de dos pisos en un sector a las afueras de Bogotá, y al llegar, nos encontramos con la presencia de unos 40 niños y niñas, algunos en edad de preescolar, y la mayoría cursaban primaria. Era un ambiente bastante alegre; varios niños y niñas estaban disfrazados de ovejas, de aves, mariposas, entre otros animales, y jugaban por todo lado. Los visitantes nos presentamos a los niños y niñas y a las personas encargadas del comedor. La familia del norte enseñó una canción infantil en español, con movimientos de las manos, y luego la enseñaron en inglés. A aquellos niños no les costó mucho trabajo aprenderse la cancioncita en inglés. Luego de presentarme a los niños y niñas, ellos nos mostraron lo que habían ensayado de un pequeño drama. El drama estaba acompañado con música y diálogo de fondo, en lo que interactuaban una ovejita, un mago rapeador y bailarín, y un pavo acompañado por unas bailarinas. Lo hicieron bastante bien, a todos nos divirtieron. Se ve que habían ensayado ya varias veces. Después, llegó el tiempo del almuerzo. Muchas gracias a las señoras que hicieron tan delicioso almuerzo de fríjoles con tocino, arroz, y arepas. Mientras comíamos, tuve la oportunidad de interactuar con algunos niños de primaria y jugamos con la “coca”, un juguete muy popular en los ambientes escolares colombianos. Uno de los niños nos mostró sus habilidades con el trompo. En el tiempo de la comida la familia Yoder nos habló de su trabajo en los Estados Unidos, quienes dedican la mayoría de su tiempo a la enseñanza y acompañamiento de niños y niñas hispanos y norteamericanos. Durante el almuerzo varios niños y niñas salían al colegio ya que muchos tienen clase por la tarde.


Con los jóvenes

Por la tarde nos reunimos en el comedor con un grupo como de diez jóvenes. Con la dirección de Adaía tuvimos una dinámica con el propósito de conocernos y crear un ambiente de bienvenida y confianza. Tuvimos un tiempo bastante interesante ya que compartimos nuestros talentos con el grupo presente. Un par de jóvenes hicieron el “break dancing”, otros cuatro rapearon, y yo toqué una canción en la guitarra. Las canciones que presentamos tenían un contenido social que hablaba de la realidad en la que los jóvenes están inmersos, sirviendo así como denuncia de injusticias que vemos pero también como anuncia de la esperanza de un mundo justo y sin violencia. Conversando en grupo nos preguntábamos por qué hacemos lo que hacemos y que relevancia tiene para nosotros como jóvenes y para el mundo. Los que bailaron el “break dance” comentaron que el baile para ellos es una alternativa a la violencia, ya que se retan entre ellos a través del baile, concentran su mente y cuerpo en algo edificante y así se alejan de los vicios. Lo que rapearon, comentaron que para ellos el “rap” es expresar lo que ellos ven en su sociedad, lo que han tenido que vivir como jóvenes en el sector de San Nicolás. Varios compartieron el deseo de transformar una sociedad en la que a los jóvenes se les discrimina y no se les toma en cuenta para edificar un mundo diferente; en transformar una sociedad violenta y empobrecida, y trabajar así a través de acciones concretas y del arte para un mundo justo y pacífico. Hablamos también de la vida de los jóvenes en los Estados Unidos, y en esto compartió el hijo de los Yoder quien es joven. El tiempo por la tarde con el grupo de jóvenes fue una experiencia de encuentro de culturas, de pensamientos, de talentos y de estilos de vida. Vimos entre nosotros el deseo y la motivación de cambiar nuestra sociedad, vimos en nosotros la esperanza.

Daniel Moya.

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